¿Nos dirigimos hacia un cambio de paradigma? – asi que

Tengo que admitir que estoy un poco preocupado por ver las «noticias». Lo pongo entre comillas, sí, porque no tengo confianza de que se crean para informar. En general, los medios de comunicación ofrecen información veraz con moderación, y es difícil encontrar una programación a la altura de lo que muchos aquí consideramos las necesidades ecológicas, sociales, económicas, etc. del momento que nos ha tocado vivir.

Prefiero pasar los pocos momentos que no estoy trabajando o pasando tiempo con mi familia leyendo, escribiendo, dibujando, pensando. Me tropiezo con un texto que escribí hace un tiempo en el blog sobre un libro que me desconcertó: «Elegant Simplicity» de Satish Kumar. Tomé una sección que creo que es fundamentalmente útil para este momento de la humanidad:

“En mi opinión, el camino que debemos seguir es una relación armoniosa entre ecología y economía; entre el idealismo y el realismo; entre naturaleza y cultura; entre medio ambiente y desarrollo; entre tradición y progreso; entre la unidad y la diversidad; y sobre todo debemos reconocer la importancia fundamental de lograr fines nobles por medios nobles». (Satisk Kumar)

Me parece una propuesta muy acertada para actuar ante esta encrucijada en la que nos encontramos. Ahora tenemos acceso a muchas experiencias regenerativas gracias a las redes sociales que existen desde hace varias décadas en diferentes partes del mundo. Aquí mismo en Sembarres hemos dado voz a proyectos ubicados en lugares de difícil acceso a los que Internet apenas llega. Y muchos más que desconocemos, o a los que todavía no hemos podido hacer sitio. Proyectos que, de ser copiados por muchas otras sociedades, podrían contribuir decisivamente al cambio global.

Se hace más fácil tener información sobre todas estas ideas que pueden ayudar a cambiar la forma en que las personas se mueven por el planeta, pensando sobre todo en que nuestras hijas y nietos aún puedan tener un lugar donde vivir.

Buscar “una relación armoniosa entre ecología y economía” sería sin duda una de las primeras premisas. Pero entendiendo la economía de los hogares, de las familias y no de las multinacionales. Lo que llaman microeconomía y macroeconomía. En algún momento tiene que haber una revolución que ponga la vida en el centro, y estoy convencido de que ya no queda mucho tiempo para eso, y coloque las microeconomías de las familias en el lugar que les corresponde.

También es importante el equilibrio entre el «idealismo» que escribe estas líneas y el «realismo» que define el marco en el que podemos delimitar nuestras acciones. Un paso a la vez. Es absurdo intentar cambiar cosas que el resto de la población no está dispuesta a dejar cambiar, aunque ese movimiento acabe beneficiándolos también. Aquí entra la conciencia ecológica y social, la educación, la compasión, la generosidad,… Mucho trabajo, mucho.

«Cultura» es un término muy amplio, y sin duda lo asociamos al conocimiento de las sociedades, al arte, a la ciencia, a la educación,… La cultura es inherente al progreso de las civilizaciones, y es hora de una cultura claramente ligada a es «mundo natural», para la preservación y cuidado de la casa común.

De manera similar, el equilibrio entre «medio ambiente y desarrollo» del que habla el Maestro Kumar tiene varios puntos de vista complicados. Las palabras «desarrollo» y «progreso» han estado tradicionalmente ligadas a algo que entonces podríamos llamar «bienestar». Casi todos queríamos comodidad en nuestros hogares, un desarrollo en la medicina que alargara nuestras vidas, la posibilidad de disfrutar de diversas oportunidades de ocio, etc.

Al final, los bienes materiales de «usar y tirar» con el paso de los años se han convertido en desechos acumulados y quemados en vertederos, la medicina se ha vinculado a la industria farmacéutica que intenta convertirnos en «pacientes crónicos» que necesitan más pastillas a cada rato. un tiempo, un día para vivir y un tiempo libre se han convertido en una masa de proposiciones destinadas a arrancarnos de la vida real y mantenernos en falsos mundos paralelos.

Con todo ello, el progreso ha traído consigo un consumo energético desmesurado que ya está haciendo saltar todas las alarmas. El contraste entre «progreso y tradición», que cita el maestro, cobra aquí todo su sentido. Afortunadamente, en muchos casos, las formas tradicionales de hacer las cosas se están redescubriendo con un enfoque en la autosuficiencia. Hay un largo camino por recorrer en este sentido ya que será difícil renunciar a ciertos lujos que se poseen actualmente. Pocas personas quieren volver a lavar la ropa a mano o no tener un teléfono o una computadora. Pero pensemos en la “buena vida”, de la que ya hemos hablado en alguna ocasión, y pongamos las cosas importantes en el centro.

El Máster sigue con la dualidad “unidad y diversidad” a la que podríamos dedicar horas de debate. Ser uno mismo, mantener la propia identidad individual, no creo que entre en conflicto con el respeto a la diferencia, con el amor y la compasión por todo lo que es diferente a nosotros, que en el fondo es todo. Estamos hablando de diversidad social, ecológica, cultural.

La última oración de la sección dice «lograr fines nobles a través de medios nobles», lo cual no es poca cosa. Creo que esta es una de las ideas que inspiró Sembarres desde el principio. Quisimos desde un principio ofrecer el conocimiento de los más sabios en el cultivo de la tierra a quien quiera aprenderlo. En todo esto no hay un objetivo o un «fin», ya que creemos que es una tarea abrumadora, pero creemos que es importante hacerlo de la manera más orgánica, con respeto y la mayor empatía posible.

También estamos trabajando en los próximos eventos que ofreceremos abiertos… ¿No tienes curiosidad?

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