¿Qué tipo de fertilizante requiere un olivar?

El cultivo del olivo es uno de los cultivos de carambola en España. Nuestro oro líquido, con el que hacemos todo, proviene de estos árboles rústicos y preciados. Su abonado es imprescindible para conseguir aceitunas de la máxima calidad con las que elaborar el famoso aceite de oliva. Como dicen, de una buena aceituna se puede sacar buen o mal aceite, pero de una mala aceituna…

Características del olivar

El olivo es un árbol intermedio. No suele medir más de 6-8 metros, y en formación de producción no se suelen hacer podas de más de 4-6 metros para facilitar la recolección de la aceituna, ya sea por sacudida o mecánicamente por vibración. Es un árbol rústico y muy longevo. Me recuerda un poco a la vid. Ambos son cultivos típicamente mediterráneos cuyas vides pueden durar más de 100 años sin perder el pelo y dando frutos (menos en sus etapas finales de vida, pero siguen dando frutos).

Muy resistente a la poda de formación, lo que ha hecho que el cultivo del olivar ya tenga podas muy tecnificadas en este sentido. Es un cultivo vecero y por ello una buena fertilización y un riego adecuado (si no se cultiva en secano) es lo que mitiga en gran medida este carácter.

Artículo dedicado a la vecería por si no sabes lo que es o lo has olvidado.

¿Cuál es el mejor abono para un olivar?

No es que haya un compost mejor. No existe la fórmula mágica ni el elixir perfecto. Como en todo cultivo, tendremos que prestar atención a los elementos principales. Macronutrientes y micronutrientes.

Macronutrientes (NPK)

El conocido trío de nutrientes esenciales que las plantas requieren en grandes cantidades para su estructura vegetal y metabolismo. Nitrógeno, fósforo y potasio.

Nitrógeno: Es el elemento principal en casi todos los cultivos. En el olivar no iba a ser menos. Es el principal responsable del crecimiento vegetativo y del desarrollo general de la planta. En el suelo existe en muchas formas químicas, no todas pueden ser asimiladas y de ahí la importancia de una buena fertilización nitrogenada.

Fósforo: Responsable de los procesos de maduración, floración y fructificación. Este nutriente es fundamental y lo raro es que los resultados de la fertilización fosforada es que no es inmediato. Se tarda uno o dos años en mostrar signos de mejora cuando se aplica.

Potasio: Este elemento, junto con el fósforo, es el responsable directo de una buena fructificación. Una buena fertilización con potasio generalmente da como resultado frutos más grandes con mejor apariencia y calidad. Es fundamental en la formación y endurecimiento del hueso de la aceituna. También aumenta la resistencia del árbol a las enfermedades fúngicas y las heladas.

Micronutrientes esenciales para el olivar

Hierro: Cada vez se da más importancia a este micronutriente en muchos cultivos. En los cítricos es imprescindible, y la clorosis férrica (estado por falta de este micronutriente) acaba con el rendimiento de muchos frutales.

En el caso de plantaciones de olivar, que suele estar en suelos calizos con un pH algo básico y con carbonato cálcico, hace presente este nutriente, que si bien está presente es metabólicamente inmóvil y la planta es incapaz de absorberlo. Por lo tanto, se utilizan quelatos de hierro. La deficiencia de hierro por clorosis férrica es muy fácil de identificar en casi todos los cultivos. La zona intermedia de las hojas se vuelve amarillenta.

clorosis férrica en madera de olivo

boro: Otro de los micronutrientes importantes, cuya carencia provoca graves perjuicios en el cultivo del olivar. Es otro de los nutrientes que, en presencia de suelos calizos, acentúa su falta de asimilación por el olivo. Las consecuencias son frutos con fructificación insuficiente y deformaciones. Puede confundirse con deficiencia de K.

Fútbol: Después de todo lo dicho sobre los suelos calizos, sorprende que el calcio sea el segundo en importancia, ya que los suelos calizos están repletos de este mineral. Cierto, pero desafortunadamente en una forma insoluble. El carbonato de calcio (CaCO3) afecta a la asimilación de muchos nutrientes y, además, no aporta ni calcio ni muy poco. La vida del olivo no es fácil.

Las deficiencias de este elemento provocan clorosis en las puntas de las hojas (zona apical). Las deficiencias severas causan necrosis y caída de hojas. El calcio se puede agregar como un elemento adicional en las formulaciones de macronutrientes NPK en forma de nitrato de calcio.

Estos son los más notables y se les debe prestar más atención.

¿Cuál es la mejor época para abonar los olivares?

El uso de fertilizantes en los olivares dependerá principalmente del tipo de cultivo, diferenciando la agricultura de secano de la agricultura de regadío (fertilización).

Además, hay que tener en cuenta el clima, las características del suelo (análisis de suelo), los requerimientos de nutrientes por hectárea, análisis de hoja… si hablamos de producciones comerciales.

Un plan de suscripción tiene una serie de variables que es imposible generalizar en un solo artículo, pero a modo de pinceladas generales podemos decir que en:

cultivo de secano

Como recomendaciones muy generales, se puede considerar el otoño para aplicar fósforo y potasio cerca de la cosecha. Recordemos que estos dos macronutrientes son agentes esenciales en la formación, engorde y fructificación. Las aceitunas se recolectan entre octubre y enero-febrero. Siempre hablamos del hemisferio norte.

Sin embargo, el nitrógeno debe agregarse después de la cosecha, al final del invierno, con el beneficio de las lluvias de primavera. De hecho, si se utilizan fertilizantes complejos con los tres macronutrientes (NPK), este es el mejor momento, ya que la fertilización fosfatada también requiere tiempo para que el árbol reaccione a ella, como hemos dicho antes.

cultivo de regadío

La diferencia con el cultivo en secano es que aquí, como aportamos los nutrientes a través de abono, el plan de fertilización es mucho más preciso y complejo de preparar, ya que la demanda de nutrientes varía según los meses del año.

Esto implica que tenemos que variar las cantidades de cada nutriente en el riego en diferentes momentos dependiendo del estado fenológico. Lo más habitual es dar la parte nitrogenada durante la primavera y el verano en mayor proporción.

Sin embargo, el fósforo, que es poco móvil, podría suministrarse de forma más constante durante la campaña.

El potasio se puede aplicar en mayores cantidades desde finales de primavera hasta otoño. Debemos ser particularmente insistentes durante el otoño. Recordemos que este elemento interviene en el endurecimiento del hueso y en la fase de engorde del fruto.

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