Día del Cambio Climático. hablemos de energía

El Día Mundial del Clima se celebró el 24 de octubre. Es algo que nos ronda la cabeza, los medios lo repiten hasta la saciedad y por una u otra razón está claro que lo estamos viviendo poco a poco en nuestros ecosistemas. Ya en los años 70 del siglo pasado se había advertido, pero el hombre es terco y la dinámica socioeconómica de una población de casi 8 mil millones de personas es muy difícil de cambiar y ajustar. Reflexionemos un poco sobre el cambio climático y nuestras necesidades energéticas.

¿No podemos crear un efecto?

Desde nuestro punto de vista, ocho mil millones de personas no pueden crear un impacto y así acelerar el cambio climático. Es que es imposible. La influencia está ahí, sea más o menos grave, pero no podemos dejar de influir en el medio. Todo ser vivo que interactúa con el medio genera un impacto. Las nutrias desvían lechos de ríos enteros con sus presas empalizadas. Muchas especies invaden y desplazan a otras, cambiando por completo el ecosistema. En nuestro caso, estos impactos son aún mayores. No es solo que creamos un efecto en el medio. Lo es nuestra forma de vida requiere requerimientos de energía absurdamente altos en comparación con cualquier otro ser vivo en el planeta. Hay algo que nos diferencia de otros seres vivos:

Los seres vivos se adaptan al medio ambiente. El hombre se adapta al medio.

Esta adaptación del entorno y no al entorno es lo que nos ha llevado a conquistar todos los límites de esta burbuja azul que vivimos y lograr crecer como especie fuera de órbita. ¿Y cómo hemos conseguido adaptar el medio a nuestras necesidades? Transformación y consumo de energía. Y esto tiene un costo.

Las consecuencias energéticas

La frase simple incluye consecuencias energéticas estratosféricas. Podemos vivir en climas de todo tipo porque podemos cazar, recolectar, criar, cultivar (en este blog sabemos algo de esto último…) calentarnos y refrescarnos según sea necesario. Todas estas actividades sin excepción consumen energía, mucha energía. Es pura termodinámica y entropía del universo. Si queremos movernos, comer, calentarnos, cocinar, necesitamos energía y lo más importante: sabemos cómo.

«Quemar cosas» es la forma más primitiva y sencilla de obtener energía

El término puede parecer un poco crudo, pero el descubrimiento y manejo del fuego y sus consecuencias bien aplicadas desde el punto de vista de la ciencia y la ingeniería es la base de nuestra fuente de energía. Desde los neandertales hasta hoy. Quemamos leña, gas, carbón, petróleo principalmente para satisfacer la gran mayoría de nuestras necesidades energéticas como sociedad. Hemos logrado crear máquinas que utilizan esta energía térmica para generar movimiento directo y principalmente electricidad.

La energía nuclear es un paso más allá de «quemar cosas» y hasta ahora se postula como una solución de transición hasta que las energías renovables puedan cubrir la mayor parte de nuestra demanda.

Y por qué no soñar. Siempre tendremos la esperanza de que el ITER y toda la comunidad científica de todo el mundo trabajen juntos para lograr el próximo «descubrimiento del fuego». Fusión nuclear. Energía prácticamente ilimitada y sin residuos que generan el efecto invernadero y la contaminación. Pero seamos conscientes de que todavía hay tiempo para eso y tenemos que reemplazarlo con algo. El cambio climático está aquí. siempre lo ha sido Lo sabemos y tenemos que frenarlo.

ITER cambio climático
Construcción de ITER en Cadaracha (Francia). El reactor de fusión nuclear experimental más grande de la historia.

La energía solar y eólica son las reinas en la producción de energías renovables

Aunque esto no suceda, las alternativas renovables están tomando fuerza en el mundo de la generación de energía. Además de las ventajas de ser renovables en relación con el medio ambiente y el famoso cambio climático, su uso genera una menor dependencia energética para los países que han tenido la «suerte» de tener bajo sus pies el ansiado jugo de dinosaurio y sus bolsas de gas asociadas. .

Aquí es donde entran en juego estas dos formas de producir energía sin quemar. Consisten principalmente en explotar dos fuentes de energía casi inagotables: el sol y el viento; dos dioses griegos: Helios y Eolo. Fonéticamente muy similares y estrechamente relacionados.

Según el último informe de Red Eléctrica de España, el 47% de la cuota de energía producida en 2021 ha sido renovable, liderada principalmente por la eólica y la solar, también con un incremento del 10% respecto al año anterior. Actualmente se encuentra instalada una potencia solar de 17000 Mw. Y esto va «in crescendo». Es difícil que las energías renovables sustituyan por completo a las no renovables, pero poco a poco se está consiguiendo.

¿Evitará esto el cambio climático? No. El cambio climático es inherente a la historia del planeta. La pregunta es si podremos frenar un poco el progreso o al menos retrasar ese cambio. No producimos el cambio climático como tal. Lo aceleramos a marchas forzadas. Y está en nuestras manos mitigar esta aceleración.

Alternativas de autoconsumo ante el cambio climático

Cada vez son más los hogares que optan por desconectarse de la red, o al menos abastecer parte de su consumo con placas solares instaladas en el tejado de la vivienda. España es un país que, por espacio, cultura y demografía, suele organizar su área de vivienda en grandes manzanas, a diferencia de países como Inglaterra o Estados Unidos, pero todo el que tiene una casa unifamiliar o adosada se ha planteado alguna vez la posibilidad de placas solares… Hasta hace un tiempo los periodos de amortización de una instalación eran muy elevados y queramos o no, requiere un mantenimiento por nuestra parte que hay que asumir.

Una vez superado este escollo, toca hacer cuentas, ver metros de techo, horas de sol, latitud de nuestra vivienda, el clima donde estamos, y ver si merece la pena instalar este tipo. ¿Alguna vez has considerado poner paneles solares en tu casa? Os dejamos aquí con el primer paso. ante todo solicita tu estudio solar en Solfy. Los estudios previos son fundamentales para saber si merece la pena llevar a cabo la instalación. Te recordamos que este tipo de instalaciones también son compatibles.

Su jardín también puede necesitar paneles solares.

Estamos en Agromática y por supuesto debemos llevar esto de las energías renovables a nuestro país. Un huerto también consume energía, por pequeño que sea. Si tenemos riego por goteo programado, tenemos electroválvulas y un programador que debe ser alimentado con electricidad. Y si no tenemos conexión a la red cerca… la solución es un pequeño panel solar que la alimente. Si además tenemos que bombear el agua, entonces el consumo se dispara un poco, y tendremos que dimensionar algo más grande. Aquí entramos en lo que nosotros mismos llamamos un jardín agrovoltaico. Te puede parecer una tontería, pero nos encanta la idea.

¿Alguna vez te has planteado poner paneles solares en tu casa o jardín? ¡Dinos en los comentarios!

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